Casi un año después de su grave lesión, y nueve meses después de operarse, Diego Abal volvió a pisar el césped con la camiseta del Villalonga FC, concretamente en el último partido ante la Sarriana. Abal deja atrás una “pesadilla”, con las ganas de seguir sumando minutos para coger ritmo competitivo después de tanto tiempo alejado del fútbol.
¿Cómo se siente después de volver a pisar el césped?
Muy bien. Estoy muy contento, mucho mejor que hace 11 meses. Fueron muchos días al margen, sin poder a penas moverme, es muy duro, pero al final me pude recuperar bien, tuve una operación muy buena y ahora tengo buenas sensaciones.
¿Cómo definiría estos meses?
Uf. Caóticos por decirlo de alguna manera. Fueron muchos meses de estar solo, apartado del grupo, viendo como entrenan y eso a mi me resultó muy duro. A medida que pude ir haciendo más cosas lo empecé a llevar medianamente bien.
Su lesión coincidió con el ascenso a Tercera RFEF, ¿qué le supuso a nivel mental?
Yo me lesioné en marzo, cuando teníamos la liga practicamente encaminada ya, pero aún quedaban varios partidos para certificar el ascenso. Me tocó vivir esos encuentros en los que se decidió todo desde fuera, fue muy duro. Estuve ayudando desde fuera, porque desde fuera o desde dentro me gusta siempre estar. Cuando jugamos fuera también iba con ellos.
¿Cómo fue su proceso de recuperación?
Cuando me lesiona en marzo, tuve dos meses para hacer un preoperatorio con el fisioterapeuta. Después en mayo me operé, y durante los primeros meses fue todo bastante lento, la verdad. A partir del cuarto o quinto mes ya empecé a trotar un poco, después tocando un poco de balón, y ahora hacia el final ya te vas sintiendo más futbolista.
"Espero poder contar con minutos en San Pedro ante toda la afición y mi familia", dice Abal
¿Le costó ponerse en forma para regresar al césped?
Al final una lesión así siempre cuesta. Son muchos meses parado. La primera vez que vuelves a pisar el campo no es solo que tengas miedo, que al final es normal, sino que ves que te falta ritmo, y luego comparas con tus compañeros que llevan una marcha más por delante tuya. Son cosas que mentalmente tienes que jugar con ellas y no es muy fácil.
¿Qué sintió el domingo cuando se volvió a poner la camiseta del Villalonga?
Muy nervioso. Tenía más nervios que miedo a recordar cuándo me lesioné. Pensaba que hacía 11 meses de la lesión y que estaba aquí otra vez. Al final, fueron sentimientos encontrados.
¿Qué papel jugó Alberto Mariano en todo este proceso?
Desde que llegó al banquillo, Alberto siempre estuvo conmigo. Se mantuvo pendiente de cómo estaba, siempre he sentido el máximo apoyo por su parte. Le estoy muy agradecido de darme la oportunidad el otro día de coger minutos. Ahora quiero demostrarle que poco a poco puede ir dándome minutos para coger ritmo y poder ayudar más.
¿Sólo le queda mantener el ritmo de competición?
Sí. Estuve tres semanas entrenando con el grupo para adaptarme lo más rápido posible. Como hablé con Alberto, ahora tengo que ir poco a poco, cada domingo un poco más que el anterior para ponerme poco a poco a la altura de mis compañeros, con retos a corto plazo.
"Alberto siempre me apoyó desde que llegó, estoy muy agradecido con él", señala Diego Abal
Volvió a lo grande, ante la Sarriana y con victoria
La verdad que todo salió redondo. No pudo cuadrar mejor. Prefiriría mejor que fuera en casa delante de toda la gente, pero estoy muy orgulloso de todo el trabajo que hice.
Ahora tiene la oportunidad en San Pedro ante el Viveiro ¿cómo ve el partido?
Bonito. Espero que Alberto me de unos pocos minutos delante de la afición y mi familia, que ya tiene ganas de verme después de tanto tiempo. En casa tenemos que hacernos fuerte, sobre todo ante un rival directo que nos va a exigir mucho.
¿Le costó recuperar la confianza ?
Tuve días buenos y días malos, si no me veía bien fisicamente había momentos que no me sentía bien. Dejo una pesadilla atrás sinceramente. Nunca había tenido una lesión así de larga y dura, ahora que me tocó no se lo deseo a nadie, son muchos meses solo, es muy complicado.