El arzobispo de Santiago de Compostela, Francisco Prieto, presidió hace días una misa en la iglesia parroquial de Santa Baia de Boiro para conmemorar la Jornada Nacional de Manos Unidas, dedicada a promover el desarrollo y la solidaridad bajo el lema ”compartir é a nosa maior riqueza”. En su homilía, destacó la encomiable labor de esa organización y la importancia de su misión y los beneficios que sus proyectos aportan a las comunidades necesitadas.
Prieto hizo hincapié en la relevancia de la cooperación y solidaridad para construir un mundo más justo y equitativo, con una llamada a la reflexión y compromiso con los más necesitados, incidiendo en que todos pueden contribuir a mejorar la vida de quién más lo necesita.
Su mensaje exhortó a la reflexión sobre la responsabilidad individual y colectiva en la generación de una sociedad más justa y un mundo sostenible, resonando con la esencia de la campaña de Manos Unidas: transformar el mundo a través de la humanidad y la compasión. Esa jornada sirvió como recordatorio del poder del ser humano para realizar cambios significativos mediante el amor, la solidaridad y el cuidado del prójimo y del medio ambiente.