“Xa se nos acabou a relativa tranquilidade que había no barrio, e volverán as noites en vela”. Así se manifestó ayer un vecino en la Rúa Xosé Ramón Fernández Barreiro tras comprobar el desembarco que desde el lunes se viene registrando de nuevos inquilinos en el edificio okupa situado en ese mismo vial de la zona residencial de Abesadas, en pleno casco urbano de Ribeira, y que anteriormente vivían en la narcocasa de la Avenida Romero Ortiz que horas antes fue pasto de las llamas. Una expresión similar se escucha de boca de un hombre que vive trabaja en ese entorno y que teme que la conflictividad que estuvieron padeciendo y que les mantuvo en vilo desde hace tres años y hasta hace unos meses se reactive de nuevo.
Pese a que ya sucedió hace poco más de un año, en el vecindario todavía recuerdan y sostienen que nadie debe hacerlo para que no se olvide la situación de riesgo de dicho inmueble, la agresión con un objeto contundente que un individuo de 31 años presuntamente le propinó a uno de los okupas de unos 40 años, que fue encontrado desangrándose por la cabeza y tirado en el suelo del descansillo de la tercera planta de dicho inmueble de Abesadas y fue trasladado de urgencia. El agresor fue detenido por un delito de homicidio en grado de tentativa y la jueza lo mandó a prisión.
Igualmente, refirieron el suceso registrado en las primeras horas de la noche del pasado 19 de agosto y en el que un individuo de 57 años supuestamente agredió con un arma blanca a un hombre de 41 años, y que acabó con este último siendo atendido en el Hospital do Barbanza, mientras que el primero fue detenido tras autorizar la jueza la entrada en el domicilio en el que se había atrincherado, y donde se encontró la navaja usada para causarle las heridas a la víctima.
Pese a la tranquilidad de los últimos meses, un vecino aún recordó que el pasado 12 de abril hubo una intervención policial en el citado edificio okupa de Abesadas para detener a “Perico”, de 37 años, como sospechoso de tres robos en una lavandería de esa zona, dos en máquinas expendedoras de vending, en una casa, en un coche y dos hurtos en un supermercado, y al que la jueza mandó a prisión. De igual modo, apuntó que está convencido de que la llegada de estos nuevos okupas provocará un aumento de la inseguridad va en la zona, con robos, conflictos, agresiones y otros episodios violentos hacia los vecinos y viandantes y tráfico de drogas, entre otros hechos.