Aunque la verbena y la fiesta continuó hasta altas horas de la madrugada de ayer en Rianxo, la ceremonia de las bengalas y la cantata de A Rianxeira pusieron el broche de oro a las exitosas Festas da Guadalupe de este año y los vecinos ya iniciaron la cuenta atrás de la próxima edición de estas celebraciones en honor a A Moreniña. Un exultante pero comedido Carlos Ces, presidente de la comisión de estas fiestas, era la demostración de que todo funcionó a la perfección, incluyendo el amplio dispositivo de seguridad desplegado en los principales eventos. Y los asistentes también estaban muy satisfechos y llegaron a pedirle “que bote Carlos”, como cuando lo hacían con su antecesor en el cargo, Ramón Iglesias “Xixí”, que lo dejó tras cuatro décadas de labor incansable al frente de la organización.
Pasaban tres minutos de las dos de la madrugada cuando uno de los integrantes de la orquesta Gran Parada dio el aviso a las más de 15.000 personas que abarrotaban la Praza Castelao, así como el Campo de Arriba y sus aledaños, de que iba a empezar el evento que todos aguardaban. Se apagaron las luces y en cuestión de segundos estaban encendidas miles de bengalas que iluminaron el recinto de la fiesta, ofreciendo una imagen que inmortalizaron cientos de cámaras fotográficas y de teléfonos móviles, mientras todos ellos formaron un coro multitudinario para interpretar el himno oficioso de Galicia. Al rematar, Carlos Ces, que ha sabido coger el relevo, tomó la palabra para afirmar que este año no estaba nervioso, a diferencia de su estreno en 2022, y subrayó que se debía a que todo salió bien gracias al trabajo de todos y cada uno de los miembros de la comisión y al apoyo de empresas, comercio, hostelería y Ayuntamiento. Y los asistentes, como es habitual, pidieron que “para o ano 15 días”.