El proyecto para talar y sustituir cerca de una veintena de árboles ubicados en las inmediaciones de la alameda de San Tomé y que presentan riesgo de desplome ha sufrido un importante revés. El edil de obras e Servizos, José Ramón Abal, explicó que la actuación cuenta con un informe desfavorable por parte de Patrimonio que ha truncado los planes del gobierno local, toda vez que ya contaba con el visto bueno de Portos de Galicia. Así, los técnicos piden un proyecto para la remodelación de la zona ajardinada. Algo que Abal descarta al suponer una importante inversión para las arcas municipales, por lo que aparca, al menos de momento, el reemplazo de los ejemplares por otros de menor porte, como el magnolio y el tamariz.
En cualquier caso, el concejal subrayó que se talarán aquellos que están secos y que cuentan con riesgo de desplome —de hecho, ya se talaron dos de urgencia— por razones de seguridad y como medida preventiva. Cabe recordar que además de suponer una amenaza de que estos árboles puedan ceder, en la época de caída de la hoja los chopos crean también problemas de atasco de canalizaciones de evacuación de pluviales de las viviendas y del sistema público.
Sin embargo, la problemática se centra en motivos de seguridad, ya que se trata de árboles con muchos años de antigüedad, alcanzando alturas de 12 metros y están muy encima de casas, el parque infantil y en una zona de frecuente paso de personas.
De hecho, Abal explicaba en la presentación del proyecto que cada año se registran la caída de entre treinta y cuarenta árboles en parroquias, paseos o parcelarias. En este caso, la actuación planeaba que se talara y se sustituyera un total de 17 ejemplares en San Tomé —situados en paralelo al paseo marítimo y los próximos al parque infantil—, especialmente después de que uno de los últimos temporales derribara uno. Se trata de árboles que enraízan a poca profundidad, no más de 40 o 50 centímetros, y esto se suma al efecto vela potenciado por su gran altura y su ubicación, muy expuesta a la fachada litoral.