Parece que nadie quiere la nave de la antigua Alfageme de Ribadumia, pasto de una década de inactividad tras fracasar los intentos por reactivar una firma conservera en declive, que llegó a ser un imperio y que dejó por el camino un centenar de puestos de trabajo en O Salnés. El Igape celebró ayer una nueva subasta de las instalaciones con un precio de salida de 518.000 euros, lo que supone una considerable rebaja respecto a anteriores, pero el procedimiento quedó desierto. Su previsión es volver a intentarlo en 2024.
Fue en 2012 cuando el instituto dependiente de la Consellería de Economía se hizo en subasta judicial con esta fábrica y la que el grupo tenía en Vilaxoán –una parcela en Veiga do Mar de 13.000 metros cuadrados–, después de que entrara en liquidación y sus bienes se pusieran a la venta para resarcir a los acreedores. De hecho, el objetivo de la Xunta era intentar recuperar los avales concedidos en su día como parte de un fallido plan de recuperación del proyecto industrial y del mantenimiento de los empleos, pero también seguir trabajando en el interés de otras firmas, el cual nunca llegó a cuajar.
La empresa llegó a ser líder en su sector y también tenía fábricas en O Grove y Vigo. Fue fundada por Bernardo Alfageme, pero la inmobiliaria viguesa Promalar compró el grupo en 2006.
El Igape fue el único postor para las ubicadas en O Salnés y pagó algo más de medio millón de euros por ellas; un precio bastante bajo respecto a su valor de mercado pues, en el caso de Conservas Peña, la tasación era de algo más de dos millones. También adquirió una de sus marcas más conocidas Miau, por 200.000 euros, y posteriormente la vendió a una empresa riojana.
Este año también logró un comprador para la de Vilagarcía, por algo más de 500.000 euros, pero las instalaciones de A Barca (Sisán), ubicadas en la desembocadura del río Umia, no están teniendo tanta suerte. En la subasta celebrada ayer en la sede del Igape salió con un precio de primeras de 518.000 euros y así sucesivamente hasta un tercero de 374.000, pero el proceso quedó desierto. Están sobre una parcela de 8.692 metros cuadrados y constan de una nave, dos zonas de almacén y otra de oficinas, pero son toda una ruina tras diez años de abandono. De hecho, esta situación ha devaluado el valor de los bienes que incluso fueron objeto de un sonado robo. Sucedió en la de Vilaxoán, donde se llevaron la maquinaria que se había vendido ya a una empresa, pero la Guardia Civil acabó encontrándola.