Aunque desembarcó en Vilagarcía cuando tenía ya 22 años Xoanqui Ameixeiras se considera parte de esta ciudad y la promueve allá a donde va. Es por ello que el televisivo cocinero fue el encargado de dar un pregón que dio el pistoletazo de salida a las fiestas de San Roque. Un pregón que nunca dejó de celebrarse ni en pandemia, pero este año con el coronavirus ya algo olvidado adquiere un sentido más especial. Como marca la tradición Ameixeiras se subió al balcón de Ravella –acompañado de su familia, la que montó en Vilagarcía– para hacer una oda a la ciudad que lo acogió. Como buen cocinero hizo referencia en su discurso al “xamón asado do Pernil, ás croquetas de Vicente, á tortilla de Román, ás hamburguesas da Ceibe e aos bocatas de calamares do Tranquilo”. Ejemplos de lo que, para él, convierten a Vilagarcía en un “puntazo gastronómico no mapa de Galicia”.
Ameixeiras recordó los tiempos en los que llegó a Vilagarcía y la defendió como una ciudad con una población “tan unida, con paz, tranquilidade, seguridade e que dá a confianza para poder tomar decisións tan importantes na vida como a de formar unha familia”. De hecho habló de que en la ciudad “a boa xente é claramente dominante”.
Su pregón, como no podía ser de otra forma, terminó con el tradicional “Viva San Roque” y una plaza de Ravella abarrotada como hace años que no se acuerda en el arranque de las fiestas irrumpió en aplausos y vítores.
Lo cierto es que el discurso de Ameixeiras en el balcón evidenció lo que hace meses que ya se sabe, que Vilagarcía tiene muchas ganas de celebraciones. Así lo expresó justo antes de tomar la palabra el cocinero el alcalde, Alberto Varela, que apuntó a que “despois de dous anos por fin recuperamos as festas con plenitude e coas ganas de poder disfrutalas cos amigos e coa familia. Unhas festas pensadas para todos”. Apuntó que Xoanqui Ameixeiras “pese a non ter nacido aquí representa o espírito desta cidade e todo o mundo que chega quere facer aquí a súa vida”. Tras el pregón la Banda de Música interpretó el Himno Galego y empezó el desfile de la veintena de colectivos que protagonizaron la ofrenda floral a San Roque y que partieron de Ravella para dirigirse hasta la iglesia parroquial. Cerrando la comitiva, otra vez la Banda seguida de los numerosos asistentes (muchos de fuera de Vilagarcía e incluso de Galicia) que no quisieron perderse el regreso de la fiesta.