Por si a los jóvenes coruñeses no les resultaba suficientemente complicado encontrar una vivienda, por aquello de la escasez de oferta y los precios de alquiler disparados, ahora también hay restricciones laborales. Se ha dado el caso de que a un camarero no lo acepten como inquilino. Y eso después de pagar la fianza, presentar un aval y aportar la nómina. Mala época para ser menores de cuarenta.