Parecía que el edificio okupa de la Rúa Xosé Ramón Fernández Barreiro, en el céntrico barrio residencial ribeirense de Abesadas, que fue completamente desalojado por orden judicial el pasado martes sin que se registrasen altercados, había quedado infranqueable para quienes intentasen acceder nuevamente a su interior sin autorización, pero a primera hora de esta mañana se supo que dos individuos habían entrado. Por el momento, se desconoce por donde lo accedieron a su interior, pero existen fundadas sospechas de que pudieron hacerlo por una ventana de la parte posterior, que da a la Rúa Alcalde Fernández Bermúdez, y en la que al mallado de acero que se le colocó para evitar la entrada le faltaba algún punto de soldadura, ya fuese porque se soltó o debido a que alguien lo eliminó de manera voluntaria.
Fue pasadas las ocho y media de la mañana cuando los sistemas antiocupación instalados por la empresa contratada por la Sareb (Sociedad de Gestión de Activos Procedentes de la Reestructuración Bancaria), propietaria del inmueble, pusieron en alerta de la presencia de alguien en el interior de dicho edificio, por lo que se avisó a la Policía Nacional, que acudió con cuatro efectivos. Paralelamente, un vecino de la zona contactó con la Policía Local para indicar que estaba viendo a dos personas moviéndose por dentro del mismo. Fue entonces cuando los ocho agentes de ambos cuerpos de seguridad acudieron juntos para llevar a cabo las intervenciones que fueran necesarias. También llamaron a la compañía aseguradora Securitas, que desplazó a su personal desde Santiago de Compostela y les abrió la puerta de seguridad del portal superior.
Los policías accedieron al interior protegidos con escudos, pues desconocían lo que se podrían encontrar en el interior. Estuvieron peinando cada una de las plantas y al llegar al tercer piso se encontraron a una mujer y a un hombre a los que, según ha trascendido, se les ha identificado y sus identidades responden a las iniciales E.C.C. y J.F.A.S., de 20 y 34 años, respectivamente. Las fuerzas de seguridad cogieron a ambos, que no opusieron resistencia, y fueron trasladados a los calabozos de la comisaría de Ribeira a efectos de su identificación, pero no se procedió a su detención efectiva como pudo parecer en un primer momento, y se les dejó marchar. Pese a ello, se dio traslado de los hechos al Juzgado de Primera Instancia e Instrución Número 2 de Ribeira, en funciones de guardia, para que decida cómo se actúa con ellos, ya sea si les atribuye algún delito, que podría estar relacionado con un allanamiento de morada o usurpación, siendo este último del que también se acusa a los okupas, o simplemente se les acusa de un delito leve de daños, o queda todo en un simple apercibimieno.