Los tres últimos pobrenses afectados por los daños ocasionados por un grupo de pandilleros en puertas y ventanas de sus domicilios en las calles Cardenal Patiño, Tetuán y Nova se personaron en la mañana de ayer en el puesto auxiliar de la Guardia Civil de la localidad para presentar las correspondientes denuncias por esos hechos que, indican, son peor que gamberradas o simples actos de vandalismo. Se esta manera, se suman a los informes elaborados por los agentes de la Policía Local, que acudieron a última hora de la tarde del viernes y poco antes de la medianoche del sábado al domingo, a esos inmuebles para levantar acta de lo ocurrido. Con ello, los perjudicados pretenden conseguir que, de un modo u otro, cesen esos comportamientos incívicos que los tienen muy preocupados y que les quitan más que el sueño.
Con esa misma finalidad es con la que desde el instituto armado y desde la plantilla de agentes municipales apuntan que van a reforzar la vigilancia para ponerle freno, como suele pasar en este tipo de casos en que se genera una gran alarma social pues, aunque hay algunos a los que ya les viene sucediendo desde hace dos años y medio o en los doce últimos meses, los vecinos ya no saben a quien le va a tocar la próxima vez, pues este fin de semana se estrenaron con uno. Entre los afectados señalan que esos chiquillos, cuyas edades rondan entre los 13 y 16 años, y que suelen actuar en grupos entre 2 a 5 integrantes, se ensañan con quienes les llaman la atención por los destrozos que ocasionan, y añaden que se sienten impunes, pues creen que pueden hacerlo sin que el peso de la ley caiga sobre ellos y que el problema lo pueden tener las víctimas si les hacen algo.
Los perjudicados expresaron su confianza en las fuerzas y cuerpos de seguridad para resolver estos hechos y espera que puedan dar con los responsables. Para ello, ya cuentan con las imágenes de algunas fotografías en las que se ven a los autores y en las que se demuestra que se trata de menores de edad, y que de su análisis se podría lograr la identificación de alguno de ellos. Tanto los últimos afectados, como otros que lo fueron en semanas o meses pasados se expresaron a favor de que se instalen cámaras de vigilancia en las calles, pues coinciden en señalar que se pueden sentir más seguros y ayudar a descubrir a los gamberros.