Siguiendo instrucciones de los técnicos municipales, la Policía Local y el Grupo de Apoio e Emerxencias Municipal (GAEM) de Ribeira procedieron a última hora de la mañana de ayer al vallado y perimetrado de la narcocasa situada en el número 19 de la Avenida Romero Ortiz y que en la madrugada del lunes fue pasto de las llamas. La medida se adoptó debido a que se considera que el estado ruinoso en el que quedó dicho inmueble supone un peligro inminente para las personas y bienes por un posible derrumbe sobre la vía pública. Esta medida se sumó al vallado que desde el lunes se estableció en los dos extremos del tramo de la calle en el que se ubica dicho edificio calcinado con el fin de impedir el paso y la circulación de vehículos.
En un primer momento se apuntó la posibilidad de que se retrasase a la próxima semana la demolición que se preveía efectuar hoy o mañana, pero finalmente el alcalde en funciones, Manuel Ruiz, indicó que ya se remató la redacción del proyecto de derribo de la narcocasa, que ya fue visado por el Colexio Oficial de Arquitectos de Galicia y que se prevé que esta tarde puedan empezar a ejecutarse los trabajos de demolición del edificio y el desescombro. De ese modo, los planes del Ayuntamiento para que la superficie que ocupan ese inmueble y el colindante puedan pasar a ser parte del espacio público, con la habilitación de una plaza.
Por otro lado, se mantienen las sospechas de que el incendio fuese provocado -de las que dio cuenta este periódico- y la Policía Nacional abrió una investigación al respecto. Tras tomar declaración a inquilinos, ayer regresó su unidad científica a la narcocasa y, pese a no poder acceder a su interior por el riesgo que supone su estado, si la pudo inspeccionar y tomó fotos a través de los huecos de las ventanas de la primera planta, a la que accedió con una escalera, con apoyo del GAEM.