El asilo de Cambados cumple un año a la venta sin fecha de cierre y en busca de personal para contratar

La plataforma de familiares y vecinos se deshace tras la marcha de su presidente por motivos personales
El asilo de Cambados cumple un año a la venta sin fecha de cierre y en busca de personal para contratar
Autoridades, vecinos y usuarios asistentes a la concentración convocada en enero por el Concello | MÓNICA FERREIRÓS

Hace un año que se hizo pública la venta del asilo de ancianos de Cambados y aunque la propiedad nunca ha garantizado que esperará a venderlo para echar la llave, por el momento funciona con normalidad y sin visos de tener una fecha de cierre concreta. De hecho, la congregación mantiene activa una oferta de empleo para encontrar una enfermera y con incorporación el próximo 3 de octubre. 


Según el anuncio, se trata de un contrato temporal, pero con posibilidad de ser indefinido. No obstante, sigue habiendo serias dudas de que no tenga los días contados como residencia de mayores y cabe recordar que las religiosas tienen otra muy cerca, en Caldas, que también puede precisar personal. 


Las Hermanitas de los Ancianos Desamparados han trasladado a las autoridades en más de una ocasión que su preferencia en la elección de ofertas es el mantenimiento de la actividad que las trajo a Cambados hace 85 años y que es su misión de vida: ayudar a los más vulnerables, por edad y economía, pues también atienden a personas con escasos recursos. Sin embargo, en las últimas reuniones mantenidas con las municipales, hacia principios de año, ya advertían de que no dejarían pasar propuestas de otra índole, señalando las pérdidas económicas que le obligaron a tomar la decisión y que arrastran desde hace años respecto a este centro y otros, ante la subida de los costes y la caída de las vocaciones religiosas, que les obliga a gastar más en trabajadores.

 

Empresas contactadas por la Xunta

Así las cosas, parece que tampoco ha habido suerte con empresas del sector, pues el anuncio de venta sigue vigente y tampoco se ha vuelto a saber nada de los dos operadores con los que la Consellería de Política Social mantenía contactos. Y es que parece difícil. 


El propio alcalde, Samuel Lago, desvelaba tras uno de esos contactos con las Hermanitas que habían ofrecido el asilo a firmas gerontológicas, pero no había suscitado interés ante un precio que consideraban elevado –casi cuatro millones de euros– para una residencia que a día de hoy tiene 60 plazas. 

 

El precio viene determinado por una tasación y el hecho de que no se trata de un inmueble cualquiera, sino de una extensa finca en pleno centro urbano coronada por un pazo del siglo XVIII con singular fachada que es una joya arquitectónica, patrimonial y cultural. Sin embargo, lo que más preocupa es la actividad asistencial y en eso están las autoridades locales, en insistir en que la Xunta lo compre –cosa que se ha negado a hacer– y lo convierta en un servicio público o que construya una residencia que cubra la ausencia de un centro público en O Salnés.


Lago explicó ayer que, a pesar de “nos están dando largas”, siguen enviando peticiones de reunión a la Consellería y recordó que su partido llevará próximamente al Parlamento una nueva iniciativa.


Ahora mismo solo queda la acción política porque la ciudadana –aquel clamor que llegó a reunir a 200 personas en una concentración del Concello– y que había capitaneado la Plataforma en Defensa do Asilo se desinfló hace ya unos meses, después de dejar su presidente el cargo por motivos personales. No obstante, antes de hacerlo, llamó a todas las puertas posibles para reclamar la continuidad del servicio que las Hermanitas empezaron en 1939, primero en Torrado, y tres años después en San Tomé. 

 

 

El asilo de Cambados cumple un año a la venta sin fecha de cierre y en busca de personal para contratar

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