El BNG presentará una Proposición non de Lei en el Parlamento gallego en la que plantea la declaración de Ben de Interese Cultural (BIC) el conjunto de edificios relacionados con el termalismo situados en la isla de A Toxa y que conforman el Gran Hotel Balneario, la capilla, el balneario de 1928, los restos de la antigua fábrica de jabones, la balaustrada y los jardines, entre otros elementos.
La diputada nacionalista Montserrat Prado, que ayer visitó la zona acompañada por dirigentes del Bloque de O Grove, criticó con dureza que toda la documentación histórica que avala todo el valor que tienen estos inmuebles “está sendo ignorada na tramitación do PXOM” hasta el punto de que “en vez de manter o nivel de protección integral do que gozaba, rebáixase a protección ambiental”.
Para el Bloque este es un paso atrás porque entienden que “non se pode perder o patrimonio” que supone toda la economía generada a través de las aguas termales a principios del siglo XX con la construcción de diversas edificaciones con “alto valor histórico no seu conxunto”.
Los dirigentes del BNG consideran que “non hai ningunha xustificación para rebaixar a protección” y en este sentido van más allá al instar a que se incremente porque “o conxunto contén valores culturais e históricos suficientes para declaralo Ben de Interese Cultural” y en este punto recuerdan que esto mismo ya lo reclamó la Asociación Centro Cultural Daniel Vázquez Gulías.
En su defensa de esta proposición no de ley, el Bloque argumenta que el Gran Hotel Balneario, según recoge el arquitecto José Luis Paulo Campos en su tesis “Arquitectura e Patrimonio da elite en Arousa”, fue construido entre 1905 y 1907 y en él se utilizó por primera vez en Galicia el hormigón armado para un edificio de estas características.
La capilla, que data de 1909, fue recubierta con conchas de vieira en los años cuarenta y esta característica es la que “a fai única”. En su listado incluyen también el Balneario de piedra (1928), los restos de la antigua fábrica de jabón, los chalés situados al oeste del Gran Hotel, que datan de 1922 y 1930, y los jardines, además de la balaustrada.
Prado fue muy crítica con el gobierno local por no dotar de la máxima protección a este conjunto y rebajarla a la ambiental, algo que es insuficiente para la formación nacionalista, al considerar que no vela lo suficiente por la conservación “dunha testemuña desa época”.