El Concello de Cambados ultima la constitución de una comunidad energética local. Una primera “experiencia piloto” que arrancará con la instalación de paneles fotovoltaicos en el centro sociocultural de A Mercé, el centro de día y el edificio administrativo de la Rúa Ourense, que se realizará “en breve” y para lo que cuenta con una subvención del Instituto Enerxético de Galicia (Inega). Para ello, el alcalde, Samuel Lago, explica que la semana pasada se mantuvo una reunión de trabajo con la Oficina de Transformación Comunitaria de la Diputación de Pontevedra, que aporta los servicios de acompañamiento en el proceso, asesoramiento y formación.
En esta futura comunidad energética, además del propio Concello, está abierto a la participación del vecindario, el comercio y la hostelería local que así lo desee, siempre que se encuentren en un radio máximo de 2 kilómetros en relación al punto de producción de la energía fotovoltaica; que, en este caso, incluirá a todo el núcleo de Cambados debido a la dispersión de las instalaciones proyectadas.
En cualquier caso, este punto de partida funcionará como una “experiencia piloto” y, en caso de obtener buenos resultados, se tratará de poner en disposición de esa comunidad energética otros espacios, como puede ser la cubierta del pabellón municipal y de la piscina, con el fin de hacer una comunidad con más potencia instalada y abrirla a toda la ciudadanía que quiera participar, señaló Lago.
El funcionamiento es bastante sencillo, el excedente de energía producida se “vierte” a la red eléctrica general y con esta contribución se pueden lograr reducciones en el factura de la luz de las compañías. La instalación de estos paneles se abordará “en breve” con un presupuesto de 43.287 euros, de los que 25.935 euros corresponden a una subvención del Inega y el restante a fondos propios.
Se trata de un tipo de comunidades energéticas pioneras, que en Arousa tuvieron su primera experiencia de la mano de un grupo de vecinos de A Illa cuyo proyecto piloto “Mar&Luz.1” arrancó en febrero del año pasado para suministrar a una docena de familias, el Concello y la lonja con su planta fotovoltaica con una capacidad de producción máxima de 33 kilovatios de potencia.
En cuanto a concellos, los de Ribadumia y Moraña también anunciaron su intención de poner en marcha iniciativas similares de la mano de la Oficina de Transformación Energética de la Diputación a través de un estudio de viabilidad que abarque a todas las parroquias, con el objetivo también de ver que localizaciones son las idóneas. La idea, además, es destinar un porcentaje de la energía fotovoltaica producida para a las personas en situación de vulnerabilidad energética. Por su parte, la Mancomunidade do Salnés también tiene el plan Sol Rural O Salnés (Soros) con el que pretende fomentar la creación de estas sociedades.