La flota cambadesa decidió el jueves por unanimidad cerrar una de las peores campañas de la vieira en el último lustro en cuanto a la producción, que apenas superó las 47,2 toneladas de recurso extraído. “Algunha embarcación estaba interesada en continuar”, señala el patrón mayor de la Cofradía, Alejandro Pérez, pero, finalmente, la mayoría de la asamblea optó por no forzar el recurso y pensar de cara a futuros ejercicios, para los que se mantiene la esperanza: “Vese bastante cría de volandeira e vieira”, recalca Pérez, que aguarda que sea un síntoma de que “a campaña do ano que vén sexa mellor, tamén se os furtivos respectan o recurso”.
“Non podemos facer unha valoración positiva, no sentido de que non se deron as cifras de capturas con respecto a anos anteriores”, subraya el patrón mayor cambadés, que reconoce que la estocada final fue el cierre de la zona de O Galiñeiro, la zona IV de la Ría de Arousa, que “aguantou o tipo” y que mantuvo el número de capturas. Precisamente, la falta de autorización de la Consellería do Mar para faenar en esta área durante la última semana precipitó el cierre, al pasar de una docena de embarcaciones a apenas cuatro en el último día: “Aos barcos custáballes chegar a conseguir a un tope de capturas que fose rentable en cada xornada”, advierte.
Así, aunque se muestra “resignado pola falta de recurso”, Pérez reconoce que no es una cuestión “que nos collera por sorpresa”, ya que “nas primeiras semanas xa adiantamos que iba a ser floxa a tenor dos muestreos que manexabamos”. En cualquier caso, la decisión de dar portazo a la campaña no ha sido fácil, “a flota está nun momento delicado” en el que no abundan las capturas en ninguna arte y la vieira suponía una vía de escape al no conllevar demasiado gasto de recursos ni de desplazamiento. Por ello, algunas de las embarcaciones todavía insistían este jueves en la posibilidad de dar continuidad en una semana más.
Sin embargo, el Pósito destaca su ánimo de no forzar el recurso para garantizar las siguientes, coincidiendo así con la Cofradía rianxeira —que ya despidió el ejercicio a finales del mes de enero— y de la Xunta, que cerró la Zona IV de la Ría, la más productiva, al advertir cierta “sobreexplotación” del recurso.
La escasez de la campaña conllevó incluso a que en días favorables, las capturas no alcanzaron el tope diario de 3.000 kilos. Así, desde su comienzo, el 2 de diciembre, las flotas de ambos planes —Cambados y Rianxo— han extraído algo más de 47 toneladas, la producción más baja de las últimas siete campañas. La correspondiente a 2020/21 también fue mala, pero con menos días se quedó en solo diez toneladas por debajo (superó las 30), y está muy lejos de las 77 de su predecesora o de las 103 toneladas excepcionales de la de 2022/2023, e incluso de los 80.000 kilogramos acostumbrados antes de la pandemia.
Lo cierto es que con una campaña del choco también venida a menos, el inicio del año sigue la tendencia de 2024, que dejó a las rulas arousanas con escasez de capturas y facturaciones en mínimos históricos.