El Concello de Meis ha adjudicado por 37.884 euros la redacción de un proyecto para sustituir las actuales aceras de la antigua PO-300, desde el centro de salud hasta el núcleo de O Pazo, por sendas peatonales que sean realmente accesibles, además de crear una zona de plataforma única con medidas de reducción y calmado de tráfico –limitación a 30 kilómetros por hora– en el entorno del cruceiro de Zacande. En este núcleo también se va a humanizar las zonas del lavadero y la fuente para uso de la ciudadanía.
El cometido ha sido encargado a Traza Territorio por haber sido la empresa que obtuvo la mejor puntuación en el proceso de contratación abierto y al que se presentaron un total de cinco firmas. Para sufragarlo, el Ayuntamiento cuenta con una ayuda de 50.000 euros de la Diputación de Pontevedra como parte de la convocatoria del Plan Ágora, con una cofinanciación del 90 y el 10 por ciento, respectivamente.
La alcaldesa, Marta Giráldez, explicó que la actuales aceras no son accesibles, con un ancho inferior a 2,5 metros en gran parte, así que se sustituirán por unas sendas peatonales con un ancho mínimo de esa medida, con rasantes continuas –no como ahora– y que cumplan los criterios universales de accesibilidad, pues también hay tendidos aéreos de electricidad y telefonía.
Asimismo se creará una plataforma única con medidas para implantar la velocidad máxima de 30 kilómetros por hora, además de humanizar el entorno de zonas con elementos de valor patrimonial y etnográfico como el cruceiro que hay en ese punto y el lavadero y la fuente.
En total, la actuación compete a 1.120 metros longitudinales de esta carretera, entre el núcleo rural de Zacande y el de O Pazo, pasando por O Mosteiro, y de tal modo que, en el primer lugar, se pasará de tener 392 metros cuadrados de espacio peatonal a 1.300, según el documento guía publicado para contratar la redacción del proyecto.
El otro fin de la obra es conectar de manera segura esta zona con el núcleo urbano de O Mosteiro
Además, tiene un objetivo corrector porque el tramo tiene la sección propia de la carretera autonómica que fue en su día –hace unos años fue transferido al Concello– y está “carente da relación urbana que precisa a contorna”, además de ser un “espazo inseguro e actualmente ocupado en gran parte polos vehículos, xerando unha zona de gran perigo para os cidadáns”. Así, se busca una conexión con el núcleo urbano de O Mosteiro, creando “o circuíto preciso para permitir unha mobilidade segura e a posibilidade de acceso aos equipamentos públicos”. Del mismo modo, la creación de un espacio de tráfico calmado va a “facilitar a súa integración nunha rede de camiños escolares seguros, cara o equipamento de maior relevancia, o CPI Mosteiro”.