La artista portuguesa Teresa Carneiro (Porto,1977), licenciada en Diseño industrial por la Universidad de Lusíada, trae a la galería Moretart la muestra IN/OUT, en la que, a través de catorce retratos de la misma joven, trata de profundizar en la psicología humana y en los indicios de las profundidades del alma que asoman al rostro y que se manifiestan por medio de los más sutiles cambios de la fisonomía, de los gestos o de la mirada. Un solo personajes da fe de la multiplicidad de emociones y aspectos psíquicos que afloran al rostro y que son indicio de la complejidad íntima de la criatura humana. La misma artista confiesa: “Me gusta representar la identidad en constante transformación, como si cada mujer llevara dentro de sí múltiples capas de vivencias y sentimientos... Es un intento por explorar la introspección y la vulnerabilidad humana”. Quizá el haber escogido como protagonista a una joven casi adolescente contribuye a enfatizar ese desconcierto y ese asombro ante los misterios de la existencia y de las sorpresas que depara la vida e intenta penetrar en las emociones escondidas tras la aparente serenidad y la quietud contemplativa de una faz hermosa. Utilizando delicadas capas de colores suaves, hace del rostro una imagen abstraída por ligeras y aéreas auras que aparecen simbolizadas por sutiles y etéreos rayados o por transparentes bandas que parecen flotar en el espacio y que se interponen entre los ojos y el más allá. Son como las luces y las sombras que la protagonista contempla y a las que da nombre en la obra del mismo título: “Light and Shadow”, pues de estos contrastes entre lo luminoso y lo oscuro se nutren las contradicciones que habitan en el pensamiento humano; también busca desvelar la inquietante belleza que habita en la soledad y en silencio, como se puede sentir en “ Essence” o en “Lost in my mind “ ( Perdida en mi mente) donde la protagonista aparece representada de perfil y abstraída en Dios sabe qué cavilaciones. En “Reflections” la vemos mirar al infinito, mientras atraviesa su frente una blanca ráfaga que es como una inquietante pregunta que viene de no se sabe dónde. En “Lose control” (Perder el control ) o en “War in my mind” (Guerra en mi mente) va más allá y el gesto es de desconcierto, en el primer caso, y de reconcentrado dolor, en el segundo. “Inner Look” ( Mirada interior) la representa con los ojos tapados por una venda negra, la cual es un claro símbolo de esa oscuridad que, a menudo, vela nuestra mente o de ese tremendo enigma que nos rodea. Teresa Carneiro busca también la idea de que el cerebro humano es un hervidero de figuraciones, como sugiere en el cuadro “ Shapes of my mind” ( Formas en mi mente) y, a la vez, de lo fácil que es perder los recuerdos, como sugiere en “Memoria rota” ( Broken memory). También nos habla de la fragilidad humana, de amor y de dolor, de todo eso que cargamos en nuestro ser más íntimo y todo aquello que nos viene de fuera y nos afecta profundamente: ese IN/OUT que nos hace únicos y humanos.