Fueron el primer premio en el Desfile de Entroido de Vilagarcía, pero llevan ya años dando la campanada. Con unas comparsas en las que la retranca, las coreografías teatrales y una completa escenografía hacen que verlos sea todo un espectáculo.
Fue en 2019 cuando el grupo que ahora está al frente de esta comparsa comenzó a organizarse. Uno de ellos es Diego Rubianes, al que le toca, como él mismo dice, “o papel de animador”. Este año, en el ya emblemático Castrodona, hizo de Bárbara Rey.
Pero detrás de esta representación hay mucho trabajo detrás. “Tocoume ser o showman, pero hai un grupo de nais que son as que fan os traxes, o maquillaxe, os peinados... Son as que nos sosteñen”, explica Rubianes.
Precisamente este “espíritu escardiano” está detrás del éxito y también es lo que mueve a las familias a participar. “O que importa é facer cousas máis alá de deixar aos nenos cinco minutos alí no colexio”, dice el “hacendado” de Bárbara Rey.
Y es que el Carnaval comienza a prepararse, más o menos, mientras todo el mundo disfruta del turrón. Ahí, las familias “escardianas” ya están dándole vueltas al disfraz del próximo año.
La inspiración, en esta ocasión, vino de la mano de la firma de Juan Roig, que permitió mezclar, además, la temática local, estatal y casi internacional.
“A idea xurdiu coa inauguración do Mercadona, alí onde o castro, e tivemos o nome de Castrodona. Logo co da piña para ligar...”, explica Rubianes. Así fue surgiendo una idea para una comparsa en las que se colaron, dirigiendo, Barbara Rey y el Emérito. En una inauguración a las siete de la tarde, que es lo que se representó durante el desfile. “Sempre facemos unha performance”, apunta Rubianes. Para ello, cuentan con un aporte importante. “Eu son do grupo de teatro Clámide”, explica, por lo que su buen hacer con los personajes que escoge (un año, en el que también ganaron, fue de Paola María) está más que justificado. Además, una profesora de zumba, también del grupo de familias, se encarga de las coreografías.
Tras escoger los temas de los disfraces, en pequeñas asambleas, llega el momento de prepararlos, para lo cual las familias escardianas apuestan por el reciclaje. Así, la carroza de este año fue hecha con bloques de poliespan de la empresa donde trabaja uno de los integrantes del grupo.
Los ensayos comenzaron en el mes de enero y siempre sacando tiempo. “Moitas veces non podemos coincidir todos, polas actividades dos nenos”, explica Rubianes. Son medio centenar, entre pequeños y adultos, los que integran una comparsa que pertenece al que puede ser el colegio más pequeño de Vilagarcía, “o que ten máis mérito”.
La implicación es total y uno de los momentos más bonitos para las familias es la preparación, cuando se llevan a los niños por las tardes y disfrutan así de su cole para ellos solos, durante la hora de la merienda, que aún no sospechan que echarán tanto de menos en los tiempos de la acelerada adultez.
La comparsa “escardiana” suele escoger tres momentos para mostrar su esplendor: Los desfiles de Cambados y Vilagarcía, donde quedaron segundo y primero, respectivamente, y el que organiza el Gato Negro de Carril, durante el Enterro. “Como somos pequenos, cabemos ben”, explica Rubianes, que asegura que les da pena tanto ensayo para que después se quede solo en un día.
Desde 2019, que se llevaron el primer premio por aquella bola que se resbaló del bombo de la Lotería, hasta el del martes y con pandemia de por medio, los escardianos lograron el bronce en 2021, con sus Tanxugueiras, y el oro en 2022 y 2023, con las recordadas ciclovías y el homenaje al Mexillón. ¿Y qué pasa con el premio? Pues todo repercute en el centro, desde un banco, a contribuciones al Plan Madruga, compra de libros para las Letras Galegas y una jornada de convivencia para los niños. “O importante son eles”, concluye Rubianes