María Foscaldo sabe mucho de guiones, porque tiene que trabajarlos a diario para darle “gasolina” a su Virtudes. Pero también sabe que a veces, la vida, tiene giros inesperados que no te llevan a los lugares que soñabas. De todo ello habló en un emotivo pregón de San Roque, en la que defendió a Vilagarcía como una ciudad acogedora. Fue presentada por el alcalde, Alberto Varela, que tuvo un cariño con los vilagarcianos que están fuera. “Recordo á panadeira do súper que me facía as barras de pan blanquiñas na época na que levei aparato nos dentes, porque ela sabía que eu non podía morder ben as barras moi churrascadas”, apuntó MeryFos, cuyo discruso fue interrumpido en varias ocasiones por la “Repunante”, esa “típica señora coa sombra azul tatuada nos párpados”, que, no pudo evitar la tentación de subirse al balcón de Ravella, para deleite del público.
“Vilagarcía sempre me tratou con cariño”, dijo Foscaldo, periodista de profesión, que recordó que hace un año, “ademais de como xornalista estaba traballando fregando portais”. Mandó abrazos a sus compañeras de una profesión “tan invisible, tan mal pagada e tan importante”, pero también a los autónomos y a los sanitarios que la atendieron en San Roque y el Hospital. “Bendita sanidade públlica”, dijo Foscaldo que reconoció que en Vilagarcía “sempre me sentín na casa” y tuvo unas palabras para San Roque, “patrón dos cans, aos que adoro”.
María Virtudes de Galiñanes se coló en más de una ocasión para criticar a la gente “ponzoñosa”, el “anexo” de la Casa Consistorial, para hablar de cuando pasaban coches por Rey Daviña y el vial al Puerto eran “leiras”. Y dejó un consejo final de esos que valen oro: “A disfrutar pero con sentidiño, eh. Si vais a la Fiesta del Agua, cuidado con las mojaduras, que las carga el diablo. Llevad una mudiña. Si bebéis, no conducir. Cuidadiño si ligáis por la noche, que todos los gatos son pardos”, señaló “la Repunante”, que también tiene su “corazoncito” y proclamó: “Qué lo paséis bien, fillos e fillas”.