La Xunta espera poder abrir al tráfico el nuevo puente de Pontearnelas en junio

Entre las labores pendientes quedan la capa de aglomerado, las juntas de dilatación y la prueba de carga
La Xunta espera poder abrir al tráfico el nuevo puente de Pontearnelas en junio
La estructura cruza ya el río Umia y soporta incluso el paso de algunos vehículos de operarios | Mónica Ferreirós

La construcción del nuevo puente de Pontearnelas, sobre el río Umia, toma forma y entra en su recta final. La Consellería de Vivenda e Planificación de Infraestruturas confía en poder abrir al tráfico el nuevo viaducto a lo largo del mes de junio. 


Todo dependerá de la meteorología. De hecho, apuntan que las persistentes lluvias en los últimos meses motivaron algunas variaciones al calendario previsto. Con todo, el buen tiempo registrado a principios de mayo permitió dar otro acelerón, con el grueso de los trabajos prácticamente terminado.

 

Trabajos realizados

Así, han concluido ya todos los trabajos de apuntalamiento y desmontaje de la estructura dañada, el puente que colapsó en abril de 2023 debido a problemas de oxidación. Los operarios también han terminado la cimentación y las pilas —los elementos destinados a recibir las cargas y empujes de los vanos o bóvedas y transmitirlas a esa cimentación—,  en ambos márgenes del río. Igualmente, se ha concluido la instalación de las cuatro grandes piezas que conforman la estructura principal del puente. Estas fueron elaboradas previamente en taller, transportándolas con posterioridad al Umia, donde en una de las maniobras más delicadas de todo el proyecto, se izaron para ser posteriormente soldadas, unos trabajos que, de igual forma, fueron superados con éxito. 


Los trabajadores colocaron también las prelosas del tablero, el elemento central que sostendrá la calzada por la que discurrirán los vehículos. Aquí, se ha dado término, a mayores, al ferrallado de la losa de hormigón de este mismo tablero, así como a su hormigonado. También el de los laterales de este, en los que se anclarán las barreras, las estructuras de protección lateral del puente.
 

Finalmente, se ha ejecutado al completo la cimentación de la pasarela de madera, por donde discurrirá la nueva senda peatonal, que discurre en el nivel inferior, por debajo del paso para vehículos.

 

Los pasos por dar

En los últimos días, los trabajos avanzaron en el hormigonado del lateral de un vano del puente, fuera del tramo que colapsó, en el que también está previsto el cambio de la barrera. Además, se procedió a realizar perforaciones para poder colocar la barrera, al tiempo que se prepara la instalación del alumbrado público. 
 

Según las previsiones del departamento autonómico, durante estos días se trabajará en la colocación de las barreras y, siempre que el tiempo lo permita, se procederá al asfaltado de la calzada, con aglomerado. También se colocarán las juntas de dilatación de la estructura, para concluir con el pintado de marcas viales y la señalización, además del alumbrado público. En paralelo, se colocarán las barandillas y el pavimento de madera de la ya referida pasarela peatonal. 


Uno de los momentos clave será el sometimiento de toda la estructura a las necesarias pruebas de carga, que permitan dar las máximas garantías antes de la definitiva apertura al tráfico.

 

Más de cinco millones

La actuación supone la movilización de más de 5,3 millones de euros, en un procedimiento por urgencia que permitió dar respuesta en poco más de un año al colapso del anterior puente, de tan solo 16 años. Durante estos meses, el tráfico fue desviado en su totalidad por el puente medieval de Os Padriños, en piedra, metros cauce arriba. l

 

La oxidación, la causa del colapso del anterior viaducto

El anterior puente de la circunvalación de la carretera autonómica PO-300 en Pontearnelas colapsó el 18 de abril de 2023, a primera hora de la tarde. No hubo que lamentar heridos ni vehículos dañados, pero la reconstrucción del viaducto resultó imposible. 

 

Resultaron dañadas varias péndolas, una suerte de tirantes que sostenían la carga de la parte colgante, lo que a su vez provocó daños evidentes en el tablero. La causa: La oxidación, corrosión y posterior rotura de la base de estas péndolas, en las que, posiblemente, tuvo que ver un deficiente mantenimiento, cuya responsabilidad terminó diluyéndose en un cruce de reproches entre administraciones. De los 145 metros de largo del puente, el tramo colgante comprendía 60, resultando afectado uno de los cinco vanos de la estructura, aunque de forma grave e irreversible. 

 

En mayo, la Xunta confirmaba que sería necesario desmontar el puente y levantar otro nuevo, introduciendo de paso otro diseño, que opta por elementos de triangulación por debajo del nivel de la calzada. 
 

La Xunta espera poder abrir al tráfico el nuevo puente de Pontearnelas en junio

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